Mejor inversor híbrido con batería: 4 modelos comparados
Cuatro inversores híbridos con soporte de batería de baja tensión, en tres franjas de potencia, comparados en las specs que deciden el tamaño del campo FV, la configuración de MPPT y el peso a la hora de instalar.
Qué hay que valorar en un inversor híbrido con batería
Un inversor híbrido hace dos trabajos que uno de conexión a red normal no hace: gestiona la carga y descarga de una batería conectada además de convertir la producción fotovoltaica, de modo que la energía solar almacenada puede cubrir el autoconsumo o servir de respaldo en lugar de exportarse siempre a la red. Esa combinación cambia qué cifras merece la pena comparar.
La potencia nominal y la de pico tienen que encajar tanto con el campo fotovoltaico como con la carga doméstica que la batería debe cubrir: si el inversor se queda corto, recorta producción en los días de más sol; si sobra margen, ese margen no se aprovecha. El número de entradas MPPT y la corriente máxima que admite cada una deciden cómo se puede cablear el campo: más entradas gestionan mejor un tejado con varias orientaciones o sombras parciales que una sola hilera grande, y un límite de corriente más alto por entrada permite montar una hilera mayor antes de que el inversor la recorte. La eficiencia importa más aquí que en un inversor solo de conexión a red, porque un híbrido convierte energía de forma continua en ambos sentidos y no solo mientras hay sol. El grado de protección de la carcasa y el rango de temperatura de trabajo deciden si un montaje exterior en pared es viable, y el peso es una limitación práctica para quien hace la instalación sin ayuda.
Para esta selección solo se consideraron modelos cuyo tipo de inversor registrado es explícitamente híbrido, con soporte de batería de baja tensión; más abajo se explica cómo se acotó la lista a estos cuatro.